DEMONIOS FAMILIARES. I

 


¿Por qué me odias abuelo si estoy diciendo la verdad?

¿No es verdad que esto es una democracia imperfecta?

Perdona hijo, pero el odio es otra cosa, yo sencillamente discrepo de tus postulados.  El odio según la RAE es un “sentimiento profundo e intenso de repulsa hacia alguien que provoca el deseo de producirle un daño o de que le ocurra alguna desgracia”. Yo no te odio, sinó que someto tus postulados a un análisis crítico, como consecuencia de lo cual, surge una discrepancia con ellos. Algo no solo normal, sino consustancial a la esencia de la democracia.

Lo del odio, lo dicen tus feligreses, que te secundan y te veneran. Mal síntoma cuando se pierde la capacidad para dudar y mala práctica esa de la frivolización del odio. Por cierto, la frivolización del lenguaje en general tampoco ayuda. No todos los que no piensan igual que nosotros son fachas y cuando así nominamos, nos sumamos a la irreductible división entre buenos y malos, tan útil para otros, que nominan como comunista o separatista a todo el que no comulga con lo suyo.

En cuanto a la verdad hijo, decir obviedades es apenas jugar a la fortuna de dirigir la mirada del auditorio hacia donde uno quiere. Por cierto, algo que manejas con envidiable habilidad. Hace apenas unas horas, con escasa fortuna, terciaste en el conflicto con Rusia, comparando el proceso al opositor Navalni, con los presos y los fugados catalanes (que por cierto, hacen campaña electoral con natural tranquilidad) y como aquello no reultó, recuperaste el disparo por elevación, con una enmienda a la totalidad, “evidenciando” que la democracia en España es mejorable. Aclarar que lo hacías y lo haces en tu condición de miembro del gobierno.

Claro que es mejorable, como todas las democracias, donde los múltiples juegos de intereses, apuran hasta el límite los resquicios de la ley y de la libertad.

Te diré donde está la mentira. La mentira está en sugerir que hay soluciones mágicas para resolver la complejidad, la mentira está en la credulidad de que las soluciones que uno propone, son las únicas válidas, la mentira está en simplificar lo complejo y en sugerir que en el error ajeno están las causas de todos los males.

La verdad hijo, es que la democracia es una convención humana, que persigue que la convivencia entre seres humanos, se basa en el predominio de la razón, limitando los desmanes en la manipulación de las emociones, o el estímulo irresponsable de aquellas pasiones que cuestionan los valores que inspiran la Constitución democrática.

¿Crees hijo que hay atajos para perfeccionar la democracia? Te diré que hasta ahora, todos los que han seguido atajos para mejorar la democracia, han acabado implantando sistemas autoritarios .Quiero pensar, que vosotros no quereis eso.

Y vamos a cosas prácticas.

Verdad es que los llamados delitos de opinión, requieren de una mejora del Código penal, que deje clara la prevalencia de la libertad de expresión frente la pretensión de penalizar el mal gusto. Estoy de acuerdo en despenalizar el mal gusto y la estupidez. No entiendo el rap, ni me resulta atractivo, pero eso no debe ser motivo para prohibirlo como forma de expresión. Corregir eso es acción de gobierno y en eso deben de estar los miembros del gobierno.

Hablando de gobierno, entiendo yo que un gobierno será percibido como creible solvente y útil, en la medida en que sea capaz de comunicar medidas y propuestas que resuelvan problemas y por el contrario, la imagen errática de división, de heterogeneidad de prioridades y de trifulca ordinaria, me temo no es beneficiosa para nadie.

Ser miembro del gobierno, tiene algunas servidumbres consustanciales, una de las cuales, es el secreto de los debates del Consejo de Ministros y Ministras, pero por razones prácticas, hay otras que serían aconsejables por mas que no resulten de tu agrado. La discreción, la generosidad, la visión estratégica y de conjunto, la solidaridad. Verdad es que si una parte del gobierno pretende erigirse en garante de determinadas esencias y para ello recurre a la presión, (un modo elegante de nominar el chantaje) convendrás conmigo en que eso no ayuda a construir el deseable clima de confianza que se espera de un órgano ejecutivo colegiado.

Sepas que cuando hablas (que es mas a menudo de lo que te conviene) y citas la necesaria discreción, me dejas temblando

 Pero ahí ya entramos en otro terreno.

Mañana seguiremos, que nos queda mucho de que hablar.

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