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Mostrando entradas de febrero, 2021

AÑORANZA DE LOS FANTASMAS BUENOS.

      El niño recuerda aquella cuadrilla de canteros, que por quince mil reales, mantenidos, debían levantar parcialmente las paredes de la “casa nueva”. Los reales, eran un residuo de denominación monetaria, equivalente a veinticinco céntimos de peseta y mantenidos, quería decir que el precio de ajuste, incluía facilitarles alimentación y alojamiento. Eran hombres poderosos, capaces de mover enormes piedras y de trasegar tinajas de argamasa de barro, con las que generar asiento y adherencia. Eran cuatro, pero el niño solo recuerda el nombre de tres, Marcelino, era el maestro, Benigno era un sobrino suyo, el encargado de labrar a pico los sillares de las esquinas, Manuel era un forzudo que igual trasportaba piedras enormes, como construía y destruía andamios sobre postes y riostras de madera, del cuarto no guarda recuerdo el niño. Durante las largas noches de invierno, la cena venía seguida de reñidas partidas de cartas y una sucesión infinita de cuentacuentos...

DEMONIOS FAMILIARES. I

  ¿Por qué me odias abuelo si estoy diciendo la verdad? ¿No es verdad que esto es una democracia imperfecta? Perdona hijo, pero el odio es otra cosa, yo sencillamente discrepo de tus postulados.   El odio según la RAE es un “sentimiento profundo e intenso de repulsa hacia alguien que provoca el deseo de producirle un daño o de que le ocurra alguna desgracia”. Yo no te odio, sinó que someto tus postulados a un análisis crítico, como consecuencia de lo cual, surge una discrepancia con ellos. Algo no solo normal, sino consustancial a la esencia de la democracia. Lo del odio, lo dicen tus feligreses, que te secundan y te veneran. Mal síntoma cuando se pierde la capacidad para dudar y mala práctica esa de la frivolización del odio. Por cierto, la frivolización del lenguaje en general tampoco ayuda. No todos los que no piensan igual que nosotros son fachas y cuando así nominamos, nos sumamos a la irreductible división entre buenos y malos, tan útil para otros, que nominan ...

MERCADO PECAMINOSO, SUBASTA PIADOSA.

    Aquel día D. Manuel, que así se llamaba el cura de la parroquia, leyó como parte de la liturgia, el pasaje del evangelio, de la expulsión de los mercaderes del templo. Su tono de voz se hizo grave y rotundo, cuando llegó al éxtasis del mensaje. “MI CASA ES CASA DE ORACIÓN Y NO GUARIDA DE LADRONES”. Finalizada la evangélica lectura, y pronunciada con fervor la homilía correspondiente, sobre los peligros que para la salvación eterna, suponía el apego a los bienes materiales, prácticamente sin intervalo, se suspendió la liturgia, para proceder a la subasta del ramo de Nuestra Señora del Carmen. Después de enumerar D. Manuel las habilidades como conseguidora de la advocación carmelita de la madre de Diós, después de informar de que en la puja del año anterior, el valor   del ramo había alcanzado las doscientas setenta y cinco libras de cera y de agradecer al ganador de aquella puja su fervorosa devoción, estableció la puja mínima para el ramo del año siguiente, en...

EL COMERCIO DOMÉSTICO. Economía de trueque.

      La sobriedad no era opcional. La economía de postguerra, no difería demasiado de la de guerra, aunque las cartillas de racionamiento y las requisas de grano, ya estaban superadas. El dinero era escaso en una economía agraria de subsistencia. Yo no recuerdo el hambre, pero si la monotonía y la estrechez del menú, limitado a las variedades autocultivadas y solo excepcionalmente complementadas por algunos productos de mercado. Patatas, habas, berzas, repollo, grelos en invierno, pan sobre todo de maíz y carne de cerdo, constituían una dieta no demasiado variada. Los huevos, eran de consumo excepcional, por lo que ahora veremos. De leche proveían las vacas de la casa y de vez en cuando, se hacía algún que otro queso, cuya ingesta era también limitada, por la misma razón que los huevos. Las gallinas viejas y mas tarde algún conejo de vez en cuando, permitían una cierta alternancia en la dieta. La venta de leche para su comercialización, todavía tardó. La terner...

ELECTRICIDAD, RADIO. Un proceso lento.

    ¿Recuerdas …? Que difícil resultaba leer, con la ténue luz de aquel candil de bencina, si de bencina o de alcohol; porque los de carburo de calcio, que daban una luz resplandeciente y clara, eran de mantenimiento mas caro. Si, las cosas eran así, la iluminación doméstica era a base de candiles la pública en los pequeños núcleos de población, no existía y la ambulante, era facilitada por haces de paja (fachuzos), que agitados mientras duraban, ofrecían el resplandor no de una llama, sinó de la superficie de ascuas, estimulada por el efecto viento, generado por su movimiento. La energía para las tareas de cocina agua caliente y horneado, la facilitaba la combustión de leña y por supuesto la calefacción era un concepto solo asequible en las proximidades del hogar de combustión. La cocina económica o bilbaína, era un lujo de minorías. El agua caliente, racionada por el hecho de tener que acarrearla a hombros, se procesaba de modo permanente en el pote, verdadero símb...

LA MISION. EL ESPÍRITU REDENTOR.

    Con la entonación a modo de entradilla del “Perdona a tu pueblo Señor” a capela,   por el cura párroco, daba comienzo aquella liturgia extraordinaria, en la que los cantos expiatorios, se alternaban con una sucesión de homilías cada cual mas apocalíptica. Era el anochecer y la nave única de la iglesia parroquial a rebosar, se percibía inundada por el olor a cera ardiendo, exhalado por la grada de velas situada en uno de los laterales del altar mayor. Su resplandor ondulante, desmerecía el ténue de las arañas también de velas colgadas de la techumbre A ambos lados de la nave y sobre los laterales del Pórtico antealtar, en sendos púlpitos sin baldaquino, se ubicaban dos frailes con hábito oscuro, capucha y enorme coronilla, que eran los encargados de animar la velada. El papel del cura párroco, en esta ocasión reducido apenas a tareas subalternas y de acólito ocasional para entonar los cánticos, quedaba manifiestamente difuminado, por la energía y destreza...