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Mostrando entradas de agosto, 2021

UN RELATO DE POSTGUERRA.

  1.-La huida. Corría el año 1967, el “28º año de paz” en la terminología del poder imperante. En mi casa, tan sobria como humilde, había escasísimas ligaduras a las que asirse y mi infancia, puedo decir que fue la de un ser “libre”. Aprendí entonces que la libertad, es mucho mas importante cundo no se tiene hambre. Cumplidos los quince años y huyendo de la miseria, tomé el camino de Asturias, a donde mi hermano mayor había huido años antes,     en busca de alimento, a la sombra de la floreciente minería del carbón. Lo hice sin previo aviso. Al fin y al cabo, las sorpresas dejan mas escaso margen para la reacción. Pero las cosas no eran sencillas. De mi hermano, sabía por alguna remota carta, que trabajaba en la cuenca del Nalón y sus señas postales lo situaban en Pola de Laviana. El ALSA desde Galicia a Oviedo, era lento y exasperante el sin fin de paradas que realizaba, lo que convertía el viaje en una prueba a la paciencia. ¡Pero sería por tiempo! Con quinc...

UN RELATO NO TAN DE VERANO (II)

  Una lección de “historia”   Cuando compartíamos unas cervezas en una taberna del barrio viejo, mi padre resume con la maestría de un relator, una historia para mí desconocida hasta entonces. Acabada la guerra, estábamos en el campo de prisioneros de Miranda de Ebro, donde unos pocos éramos vigilantes del bando “nacional” y los prisioneros eran excombatientes del bando republicano. Resultaba difícil mantener las distancias o la hostilidad en una convivencia cotidiana entre seres humanos, a los que el azar o las circunstancias, habían convertido en enemigos. A pesar de estar prohibida la comunicación con los presos, esta resultaba tan inevitable, como la empatía que a uno le genera el sufrimiento del que por puro azar, se ve sometido a la injusticia, a la irracionalidad y a la sinrazón. Andrés Guría me resultó una persona sincera, noble y agradable, con la que de modo casi inevitable fluyó una una corriente de simpatía mútua, que acabó convirtiéndose en franca amis...

UN RELATO NO TAN DE VERANO (I)

  Arte de postguerra.   Era en la década de los ochenta del Siglo XX, años de plomo en el País Vasco (las provincias vascongadas de otro tiempo) con la sinrazón de ETA en plena efervescencia. Cualquier pretexto o malentendido, podían dar con el rostro de cualquiera con una diana sobreimpresionada y ser considerado “objetivo”. El País Vasco como destino de funcionarios públicos, no era un lugar ideal. Resultaba frecuente que la incorporación de funcionarios de los distintos cuerpos y escalas, pasase por una estancia allí, a la espera del concurso salvador que pasados unos años, permitiese trasladarse a otros lugares menos expuestos. A quién esto relata, le tocó incorporarse a la función pública de Correos, en aquel Bilbao maravilloso, a pesar de la memoria de aquellos años duros. Mi presencia allí, fue la coartada perfecta, para una visita de mi padre, que luego pude constatar, que además del indiscutible amor paterno, tenía otras poderosas motivaciones. Mi pa...