¿OTAN NO, BASES FUERA? UNA REFLEXIÓN ACTUALIZADA.
Parece que la OTAN es una especie de fantasma, con tendencia a regresar. No deja de resultar paradójico, que la consigna “OTAN NO, BASES FUERA” regrese en este momento, como si entre 1986 y la actualidad, no hubiese ocurrido nada. ¡Vaya si han sucedido cosas!
Para empezar, aunque nunca lo haya sido o al menos no lo haya parecedo, la OTAN definida en el Tratado de Wasington de 1949, es una organización pacifista, respetuosa con la carta de la ONU y creada como organización de defensa mútua de los paises miembros.
Continuando con el propio contenido del Tratado, la pertenencia a la OTAN, no está sometida a procedimiento de admisión, basta con que el pais aspirante, deposite ante el gobierno de los Estados Unidos, el instrumento de ratificación y automáticamente le resulta de aplicación.
Tampoco existe en el Tratado, ninguna disposición, que permita la expulsión de sus miembros. Dicho sea de paso, el texto es corto y muy asequible para quien quiera leerlo. https://www.dipublico.org/3600/tratado-del-atlantico-norte-1949/.
Dicho esto, si Ucrania, como el resto de los antiguos miembros del Pacto de Varsovia, hubiese depositado ante el gobierno de los Estados Unidos un instrumento de ratificación del Tratado de Wasington, debidamente aprobado según sus normas institucionales ucranianas, su rechazo, requeriría la modificación del propio tratado.
Sorprende que los viejos halcones de Wasington, culpen a la OTAN de “expansionismo” como si la llamada guerra fria continuase vigente.
Lo cierto es que la OTAN desde los años noventa, dejó de ser el elemento equilibrador del poder soviético expresado en el Pacto de Varsovia, por la sencilla razón de que la Unión Soviética se desintegró y Rusia decidió disolver el Pacto.
La OTAN lleva algo mas de tres décadas, siendo un fantasma, solo resucitado parcialmente cuando la Norteamérica de los halcones, la invocó “in extremis” bajo la evocación del terrorismo internacional (Irak, el ISIS, etc..) o para intervenir y no parece de la mejor manera posible, en la desintegración de Yugoeslavia. Aquellas aventuras resultaron de dudosa eficacia o tal vez provocaron el efecto contrario al deseado en algunos casos.
En el caso de Ucrania, la ocupación de Crimea por la Federación Rusa en 2014, fue el primer indicio manifiesto de la nueva doctrina encabezada por Putin, que no se sabe muy bien si pretende la recuperación del poder soviético, o regresar al espíritu imperial de la época zarista.
Para la América trumpista, la OTAN ya no es un instrumento de apoyo mútuo, que USA ofrece a sus aliados europeos, con los que comparte un modelo de sociedad, sino que es pura y simplemente un instrumento de venta de material bélico, en el que USA impone cuantías y condiciones y los protegidos deben limitarse a obedecer sin rechistar. Pero además, el adversario sistémico y el potencial enemigo militar de Europa en este momento, que es la Rusia expansionista de Putin, se ha convertido en amigo y aliado del emperador de Norteamérica.
Europa, como en tantas otras cosas, perdió treinta años “cómodos” o inútiles, confiando en el “amigo” americano sin reparar en que el giro repentino de las alianzas y criterios de un Trumph desbocado, dejan a Europa de repente a merced de las veleidades de un Putin crecido.
Los europeos pacifistas, no necesitamos precipitar la desaparición de una organización, cuya funcionalidad se ha encargado de negar su principal valedor americano. Lo que necisitamos los europeos pacifistas, es disponer de una organización militar capaz de utilizar su poder de disuasión, para impulsar y garantizar una política de paz y de extensión de la multilateralidad y la convivencia y por cierto, eso no se construye en dos dias. Rusia lo sabe, Ucrania lo sufre y la América de Trumph recauda.
Europa tiene intereses en el mundo, mas allá de las fronteras, que requieren de fuerza militar para ser protegidos. La piratería existe en determinadas zonas y afecta a la navegación o a la pesca. Subcontratar la protección a potencias competidoras, no es un buen negocio.
Con la OTAN, pasará lo que quiera el “amigo” americano, pero al margen de la OTAN, es imprescindible y urgente, que los paises europeos abandonen el nacionalismo pacato y sean capaces de construir un sistema de defensa común, asumiendo la responsabilidad de proteger el sistema de libertades, el multilateralismo, la cooperación internacional y la paz y ello autonomamente y al margen del socio americano, que reiteradamente manifestó su desprecio, su rechazo cuando no su voluntad de agresión, concretada en Canadá y en Groenlandia ¡Ahi es nada!
Lo de las bases es otra cosa, en todo caso, América sabrá.
Me confieso pacifista y lo veo asi, con todas las dudas del mundo. Pero ustedes reflexionen y si pueden, iluminenme.
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