¡OTRA VEZ SARAJEVO!


A lo largo del siglo XX, Sarajevo, nos alertó, por ser objeto de noticias que por razones diversas, conmovieron al mundo. En 1914, allí se produjo el asesinato del archiduque Francisco Fernando heredero del trono austro húngaro y ello provocó la primera guerra mundial. Invadida en 1941 por las por el eje fascista, la ciudad es bombardeada en 1944 y 1945 por los aliados. En 1984, fue brillantes sede de los juegos olímpicos de invierno, pero en 1992, con el comienzo de la guerra de los balcanes que produce la desintegración de Yugoslavia, Sarajevo deja de ser el ejemplo de convivencia multiétnica y multirreligiosa y su población sufre uno de los mas despiadados asedios de la Europa del Siglo XX.


Ahora mas de tres décadas despues, emergen de nuevo los fantasmas. La tristemente famosa República Srpska cuyo ejército había protagonizado entre otros crímenes, la matanza de Srebrenika con la aquiescencia de las tropas holandesas de la ONU, resultó también protagonista del cruel asedio a la ciudad, centrado sobre todo en la actuación de francotiradores, que desde edificios, colinas circundantes o parapetándose tras los tranvías, disparaban a los ciudadanos que por necesidad debían transitar por la avenida principal de la ciudad, hoy conocida como “Avenida de los francotiradores”.


Quién no recuerda a aquel elegante psiquiatra llamado Radovan Karadžić , dirigente de la República Srpska y condenado por el Tribunal de La Haya. Su protagonismo en los hechos mencionados, no deja lugar a dudas.


Mas de dos décadas después de aquellos hechos, se conoce públicamente una faceta mas de la brutalidad con la que se produjeron aquellos hechos. La República Srpska, organizaba safaris humanos para acaudalados italianos, que durante el fin de semana, por la módica cantidad de 80000 o 100000 euros, podían ejercitarse como francotiradores contra la población de Sarajevo, durante el fin de semana, estableciéndose tarifas mas si se trataba de niños.


Según parece, se organizaban viajes aéreos entre Trieste y Belgrado para luego ser trasladados a Sarajevo y “disfrutar” de la cacería humana. Sabemos que guerra es la negación de la humanidad, las leyes de la guerra, no dejan de ser un oximorón en si mismas, porque la guerra es la negación de toda ley, pero si resulta espeluznante que pueda hablarse de la guerra como espectáculo, estremece mas si cabe, descubrir que la ejecución de los asesinatos como acto de guerra, puedan convertirse en un producto de ocio y como tal objeto de transacción mercantil.


Ojalá el tribunal de Milán que investiga los hechos, pueda aplicar la ley penal a aquellos supervivientes que puedan ser enjuiciados y los rampantes jóvenes “cazadores” en potencia que parecen emerger como setas, queden disuadidos antes de perpetrar tamaña fechoría. Es posible que mercado y escenario no les falte, ya que las guerras no cesan y su crueldad no decae.


Por desgracia, será mas difícil poner frente a un tribunal a los asesinos de la República Srpska, que habrán respondido tal vez de otros crímenes, pero no de unos hechos que remueven las entrañas de cualquier ser humano.


No se trata de un espectáculo “cultural” como una cacería de fieras de un rejoneo taurino, o de una cabra desollada con motivo de una fiesta; por mas que incluso esos espectáculos, no dejan de ser despojos de un pasado que creíamos desterrado. Estos hechos son de un salvajismo difícilmente comprensible.


De la destrucción de la Biblioteca nacional de Sarajevo, podríamos hablar otro día.

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