MINNEAPOLIS COMO ESPERANZA.


El estado de Minnesota y su ciudad mas importante Minneapolis, están en el punto de mira del dictador Trumph y de su brazo ejecutor de las mayores brutalidades, que por aquellas latitudes, parece campar a sus anchas.


La muerte cruel y despiadada de las personas ciudadanas estadounidense Rene Good y Alex Jefferson Pretty, cuyo “delito” parece ser el apoyo pacífico a las protestas contra las barbaridades de los agentes del ICE y la detención-secuestro del niño de cuatro años Liam Conejo, han suministrado incentivos para unas protestas ciudadanas que denuncian la inpunidad con la que los agentes del ICE, perpetran sus fechorías, ajenas a cualquier control legal y carentes de la mas elemental sensibilidad humanitaria.


Ni el dictador Trumph ni sus acólitos intermediarios, se hacen cargo de ninguna de las tropelías, antes bien pretenden justificarlas con relatos tan falaces como increibles. Nada extraño en ninguno de sus relatos.


La continuidad sostenida de las protestas y la liberación del. niño Liam y de su padre, por orden judicial, alimentan la esperanza de que algo se mueve en la conciencia de la ciudadanía americana, que le lleva a movilizarse contra la dictadura. Pero no nos llamemos a engaño, la vocación del dictador Trumph, como la de todos los tiranos, es imponer su voluntad personal, por encima de cualquier ley o convención humanitaria. No hay en el tirano conciencia limitadora inspirada por algún tipo de principio ético o moral. Para él solo existe la voluntad de dominio absoluto y la disposición para satisfacerla mediante el engaño, la amenaza o la intimidación terrorífica.


Inevitable el triste recuerdo de las S.A. hitlerianas, que también ajenas a todo control de legalidad o control institucional, asesinaban y maltrataban personas o destruian impunemente sus bienes, por la catalogación previa de enemigos de raza, de causa o de preferencias siempre en nombre de la libertad. No es casual que el envio de las “fuerzas” federales de control de fronteras (ICE) y sus temibles esbirros se produzcan a estados gobernados por demócratas como California o Minnesota. No se trata solo de intimidar a los inmigrantes, sino de “advertir” a autoridades y ciudadadanía, de lo que puede sucederles si no aceptan acriticamente los “dictados” del tirano.


En el ámbito doméstico, el dictador pretende con su inhumano y falaza abordaje de la cuestión migratoria, justificar cualquier actuación con respaldo institucional o no, que vaya contra quienes no sean blancos, ricos y obedientes a los mandatos disparatados del sátrapa. También en el ámbito doméstico, el proyecto pasa por limitar la capacidad de los poderes públicos para que no interfieran en los negocios del dictador-cleptócrata. Recuerdense sus intentos de presionar al presidente de la FED, para que accediera a sus intentes de manipular los tipos de interés.


¡Que decir de las relaciones internacionales! El objetivo de dinamitar el frágil orden internacional nacido a mediados del siglo pasado y basado en la cooperación, está próximo a cumplirse. El magnate-tirano, pretende gobernar un mundo rendido a sus intereses, mediante el chantaje arancelario, la amenaza militar y si fuese el caso (véase Venezuela) la intervención armada sin complejos. ¿Para que podría servir sinó ser el comandante en jefe del ejército mas poderoso del mundo?


La aritmética parlamentaria USA así como la docilidad del legislativo y el control del Tribunal Supremo federal, hacen que las esperanzas de limitación institucional del poder del déspota que soñaran los padres fundadores de la democracia norteamericana. La realidad parece sugerirnos que el autócrata va cumpliendo su calendario fatídico, sin que nadie pueda plantarle cara.


De momento, la esperanza puede estar en Minnesota, donde la ciudadanía parece mostrar signos alentadores de que no todo está perdido. El resto del mundo y en particular los europeos, dependemos del despertar de la ciudadanía americana frente al fascismo rampante de Trumph, que ojalá se produzca sin demora.


De la OTAN, del señor Rutte y de las teorías del “apaciguamiento”, hablaremos en otro momento.

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