SOBREVOLANDO GUERRAS. UNA "LECCIÓN DE VIDA".

 


 

Efectivamente, él había sido protagonista involuntario y directo de aquella guerra fratricida la de 1936-1939.( https://brujulacansada.blogspot.com/2021/08/un-relato-no-tan-de-verano-i.html y  https://brujulacansada.blogspot.com/2021/08/un-relato-no-tan-de-verano-ii.html )

Había sobrevivido a la tragedia, conservando, su dignidad y su humor. Su vida fue dilatada y sobre todo fecunda. No tuvo relación especial de querencia por próceres, caciques o curas, con los que supo mantener siempre la distancia prudente que nos guarda de los peligros. Fue sin embargo un trabajador y un emprendedor infatigable.

En aquellos tiempos de mas oscuridad que de luz, ni siquiera de gas; puso en marcha una pequeña central hidroeléctrica, que mas allá del autoconsumo, le permitió compartir primero con la vecindad mas próxima y mas tarde ya en conexión con otras redes, iniciar el suministro eléctrico en su zona. Hablamos tal vez entre las décadas del 50 y 60 del Siglo XX y era precario y frágil, como bajo de calidad, visto con la perspectiva actual, pero era innovación en un mundo con tan pocas esperanzas como carreteras o cualquier equipamiento que hoy se considere elemental.

Su descendencia, sobre todo sus hijas mayores, fueron protagonistas de sus obras y proyectos, colaboradoras necesarias en ellos, cuya fuerza de desarrollo, la constituían básicamente unas parejas de bueyes precisadas de hábil manejo para bien aprovecharlas.

Ya en la década de los 90 del Siglo XX, nuestro héroe, era un jubilado maduro, con ocho hijos, todos ellos con sus vidas encauzadas, con una decena de nietos, viajero curioso e inquieto, que en un momento determinado, rememorando un recuerdo, elaboró un anhelo vital, que no dudó en perseguir hasta su satisfacción.

Remontada su memora a 1924, recordaba la partida de su hermano mayor, que había emigrado a Cuba.

En la memoria de cualquier español de los años 20 del Siglo XX, pesaba como una losa la Gerra de Marruecos. El llamado desastre de Annual de 1921, con mas de una decena de miles de muertos, incluido el propio General Silvestre, además de evidenciar las carencias del ejército español y el indigno papel del rey Alfonso XIII; había extendido entre la población el temor a ser reclutada para ser carne de cañón en una guerra de tan dudosa eficacia como incierto resultado

No sorprende en absoluto, que el hermano mayor, nacido tal vez en 1904 y en consecuencia entrado en edad de quintas, viese en la huida a Cuba, la tabla de salvación, frente a una guerra tan poco prometedora como atractiva. De la otra guerra anterior, la de Cuba de veinte años antes, quedaba una ya lejana memoria y la fortísima ligazón que hasta entonces había formado parte del Estado monárquico español y que se había convertido en un territorio independiente, poblado en gran parte por personas de origen peninsular.

Tierra de oportunidades en aquel momento, ofrecía la ventaja de poder encontrar fácilmente compatriotas que echasen una mano en el arraigo. Aún en la lucha por no ser colonia norteamericana, después de haber dejado de serlo española, Cuba ofrecía oportunidades de vida.

De él, además de la memoria, quedaba una carta de los años 30, oscurecida por el tiempo, en la que constaba una dirección que lo ubicaba en la población de Manicaragua, en la provincia de Villa Clara, unos trescientos quilómetros al este de La Habana.

Programado y concertado el viaje, nada reseñable hasta la llegada a La Habana. Una anécdota con el Taxi entre Santa Clara (Capital de la provincia) y Manicaragua, no hizo otra cosa que alegrar el viaje. El vehículo, un modelo americano tan aparatoso como  antiguo, representaba a la perfección esas reliquias del bloqueo del incómodo vecino del norte.

El vecindario que rodea el incidente, siempre solidario, inmediatamente informa al visitante hispano de la localización del hermano buscado. ¡Lo había encontrado!.

Emocionante el reencuentro y la puesta al dia después de casi siete décadas. Había vivido aquellas décadas de enorme “dinamismo” de la joven historia de Cuba, se había casado, había trabajado sobremanera y se había ganado la vida como comerciante, había sobrevivido a dictaduras varias, golpes de estado y procesos revolucionarios y era ya un humilde jubilado en la Cuba llamada revolucionaria.

Viudo y sin hijos, mantenía el arraigo de las cerca de siete décadas alimentado por las dificultades de salida del pais, la sobriedad de la economía y el condicionante de la edad. El desconocimiento de la transformación acaecida en España en las últimas décadas y el conformismo un tanto derrotista no habían estimulado su anhelo de regreso.

La llegada del hermano, la charla sosegada sin límite y el torrente de recuerdos de toda una vida, compartidos y saboreados con emoción, fueron el detonante, para que la propuesta desgranada por aquel, del posible regreso a la tierra madre, resultase tan seductora como rápidamente aceptada.

No resultó difícil cerrar rápidamente aquel largo capítulo, aún dejando allí importantes recuerdos vitales de la larga etapa insular. En pocos días, organizaron el regreso a España, conscientes de que este era ya el viaje definitivo, el retorno a los orígenes.

Aquí culmina una de las últimas lecciones de vida del hermano menor, que después de tantísimos años, después de toda una vida, logra recuperar al hermano mayor y tal vez ofrecerle el mejor y mas  fraternal  de los regalos en el ocaso de su vida, cual es el regreso para reconocer y reconocerse  de nuevo a la tierra que le vió nacer.

No se me ocurriría manera mas digna de un ser humano íntegro, para escribir el epílogo de su propia historia y para inspirar a quién tenga la inteligencia de entenderlo, sobre las cosas importantes.

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